Compran la marca Air Berlín con la idea de resucitarla
El empresario alemán Marcos Rosselló, de apellido absolutamente mallorquín, y propietario del grupo turístico Schauinland Reisen, ha comprado la marca Air Berlín con el objetivo de resucitar la aerolínea, según informa Última Hora (La caída de Air Berlín deja paso a la lucha Ryanair-Lufthansa).
Ha adquirido a los administradores de la quiebra de la aerolínea la marca por un precio de 120 mil euros. El empresario asegura tener muchas ideas sobre el futuro de la marca, aunque no confirma una recuperación de las operaciones en un mercado que, por supuesto, ha ocupado todos los huecos de la aerolínea.
Air Berlín era una compañía de Estados Unidos, con derecho a operar en el Berlín ocupado. Había nacido en los setenta con el objetivo de llevar turistas al Mediterráneo. En esa ciudad no se recuperó la normalidad tras el final de la Segunda Guerra Mundial, sino que permaneció ocupada por ingleses, franceses y americanos debido a que los rusos hicieron lo propio con el Berlín oriental. Cuando se unificaron las dos Alemanias, en 1991, la situación cambió y ya pasó a ser necesario que las aerolíneas fueran europeas para poder volar allí. Air Berlín, de esta forma, fue adquirida por Joachim Hunold, que era el director de ventas de LTU, otra línea aérea.
Hunold es el verdadero genio: crea un modelo exitoso basado en hubs. Piensa que lo importante para crecer son los aeropuertos secundarios alemanes y hace que los aviones desde esos aeropuertos vuelen a un hub al Mediterráneo. Mallorca es el hub del Mediterráneo, donde llegan y se distribuyen por las costas peninsulares.
El éxito es tal que para mediados de la primera década de este siglo la nueva Air Berlín crece de forma fenomenal, desafiando el liderazgo de Lufthansa.
Al final caerá tras la compra de LTU y la conversión de su flota de Boeing a Airbus. Las dos decisiones presentaron errores en su operación que fueron muy costosos y terminaron por arruinar el proyecto. Sin embargo, en la mente alemana la marca quedó bien posicionada porque su producto era bueno, competitivo y no necesariamente ultrabarato.

