
La hostelería de Ceuta denuncia un fuerte impacto económico por la crisis migratoria y reclama al Gobierno medidas urgentes para recuperar la seguridad y la actividad en las calles. La Asociación de Hostelería asegura que el miedo y la incertidumbre han reducido la presencia de ciudadanos y visitantes, con un descenso del consumo y un grave perjuicio para la facturación de bares y restaurantes (El caos de Ceuta enciende las alarmas del sector turístico).
A esta caída de clientes se añaden las cancelaciones y el deterioro de la imagen exterior de la ciudad, dos factores que, según el sector, pueden prolongar los efectos económicos más allá de la actual situación. Así, los empresarios sostienen que los establecimientos necesitan unas condiciones mínimas de normalidad para poder abrir con garantías, mantener sus plantillas y continuar funcionando (Turistas y vecinos huyen de Ceuta por la macro invasión).
En este sentido, sitúan la seguridad en el centro de sus reclamaciones. “Es un requisito imprescindible para el funcionamiento de las empresas, la conservación del empleo, la confianza de los consumidores y la continuidad de la vida económica y social de Ceuta”. Por ello, exigen una respuesta urgente que sea “suficiente, visible y mantenida en el tiempo”.
Además, aseguran sentirse desprotegidos ante una situación que ellos no han provocado, pero cuyas consecuencias económicas está soportando directamente. “No podemos asumir en solitario unas pérdidas derivadas de circunstancias extraordinarias y vinculadas a competencias que corresponden fundamentalmente al Estado”, advierten.
La Asociación de Hostelería reconoce la disposición mostrada por la Ciudad Autónoma y su defensa de los intereses de Ceuta durante la crisis, aunque considera insuficiente cualquier actuación que no implique a todas las administraciones. “La magnitud del problema exige unidad institucional, cooperación y medidas concretas dirigidas tanto a restablecer la seguridad como a reparar los daños económicos ocasionados”, sostienen los empresarios.
Con todo ello, la petición final del sector es directa: “No pedimos privilegios. Pedimos seguridad para trabajar, apoyo para superar esta situación y una respuesta institucional proporcionada a la gravedad del daño sufrido”.

