
Ocurre en muchos lugares de España y de Europa: si usted quiere abrir un hotel, la Administración le impone normas que no tienen sentido y que los clientes no agradecen. En el caso de Cantabria, por ejemplo, los hoteles tienen que tener un bar sí o sí y los baños de las habitaciones han de disponer de un bidé.
La Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria ha iniciado negociaciones para que el nuevo decreto del Gobierno regional en materia de licencias turísticas para hoteles, hoteles-apartamentos y pensiones se adapte a los tiempos. No sólo quiere acabar con exigencias fuera de lugar, sino que pide más flexibilidad para los proyectos de rehabilitación de edificios históricos y antiguos. Y eso que la norma en vigor es de 2010, no tan antigua.
La negociación tiene lugar a partir de un borrador de proyecto publicado en el Boletín Oficial a partir del cual se avanzará hacia el texto definitivo.
Las peticiones de los hoteleros son claras: un tratamiento diferente para las construcciones nuevas y las rehabilitaciones de edificios existentes. En el segundo tipo de construcciones, una cierta flexibilidad sería conveniente.
Como se indica más arriba, los empresarios están en contra de la exigencia por decreto de que los hoteles de tres o más estrellas tengan un bar, cuando en zonas urbanas hay una amplia oferta. Igualmente, quieren que la norma incorpore la posibilidad de usar el check-in online o los procedimientos digitales de identificación de clientes, no contemplados en las normas actualmente en vigor.
Los empresarios sostienen que ninguno de ellos quiere dejar de ofrecer lo que el cliente pide por razones evidentes, pero tampoco quieren ofrecer lo que el cliente no demanda porque eso encarece todo y no tiene la aprobación del consumidor.

