La Economía Naranja y una salida creativa de la crisis económica

La Economía Naranja y una salida creativa de la crisis económica

El impacto económico de la pandemia se siente cada vez más fuerte. Las industrias creativas fueron sin duda, el sector más golpeado. Consultamos a un especialista en Economía Naranja para que nos cuente sobre las posibilidades económicas que ofrece la cultura para el mundo que se viene.

Hay quienes creen que de esta pandemia saldremos mejores. Se ha escrito, muchas veces a tientas, sobre los cambios profundos que podrían darse luego del coronavirus. Hay quienes creen que modificará los cimientos mismos del capitalismo financiero, otros ven un avance en términos de conciencia ambiental y algunos más moderados sólo hablan de digitalización del mundo laboral, pero no mucho más. Vale recordar que desde hace varios años se venía gestando un cambio que esta pandemia dejó en pausa: el avance hacia una Economía Naranja. Se trata de un ecosistema económico basado en actividades culturales y creativas que generan un altísimo valor agregado. El enfoque naranja abre los ojos sobre la dimensión industrial y potente valor económico que tienen las artes y patrimonios -arquitectura, teatro, música, etc- por un lado, y también las llamadas industrias creativas – el cine, la tv, los medios de comunicación, etc.

¿Qué es la Economía Naranja?

Para entender la potencia de este sistema nuevo, hablamos en MDZ radio con uno de sus referentes más importantes: Felipe Buitrago Restrepo, autor de “La Economía Naranja, una oportunidad infinita”

Esta obra co-escrita con el actual presidente de Colombia, Iván Duque, planteó los cimientos para comprender la cultura y las industrias creativas desde su dimensión económica. Buitrago remarca que si consideráramos lo que genera esta industria en el mundo como un país, “sería la cuarta economía más importante después de EEUU, China y Japón, y por arriba de Alemania”.

Este fenómeno ha recibido distintos nombres: industrias culturales, economía de la cultura, actividades de las artes y el entretenimiento. Comprende aquellas actividades que reconocemos como puramente culturales: las artes visuales, el teatro, los museos, bibliotecas, las expresiones del patrimonio material. Luego tenemos lo que se conoce como las industrias culturales: la televisión, la radio, los medios de comunicación en general, el cine y la industria fonográfica. Finalmente se encuentran las que la UNESCO describe como “creaciones funcionales” con un elemento tecnológico fuerte: diseño, publicidad, las redes sociales, los nuevos medios y los videojuegos.

El viceministro de Creatividad y Economía Naranja de Colombia nos explica que todo esto tiene una cadena de valor con un “componente creativo, uno de producción, uno de distribución y finalmente un lugar donde la gente se acerca a consumirlo y toda esa cadena de valor es la Economía Naranja”. Lo interesante, remarca Buitrago es que “se trata de un sector que genera a nivel mundial entre 140 y 150 millones de empleos”.

A este enorme aporte a la Economía y a la generación de empleo hay que añadirle que son “actividades muy bajas en su impacto ecológico y muy altas en su impacto social y cultural”.

Aún cuando se trata de “una oportunidad infinita”, cuesta mucho hacerlo entender porque en general “se entiende cultura y economía como dos cosas separadas”. Además, explica el viceministro colombiano que las dificultades para hacer ver lo valioso de estas industrias es que “estamos acostumbrados a ver una sola cara de la moneda, es decir a los artistas realizando su actividad y nos cuesta reconocer la otra cara de esa misma moneda que es el valor económico de la cultura”.

Por otra parte, hay quienes entienden que esta aproximación para entender las dinámicas culturales, les una “mercantilización”, cuando aquí “no se trata de vender algo de una manera o de otra sino, de entender las dinámicas para poder tomar mejores decisiones dentro de las políticas públicas”.

Industrias creativas y pandemia

A pesar de que Argentina es un referente internacional en Industrias creativas, ya que hace casi veinte años creó el Observatorio de Industrias creativas y fue pionera en algunas políticas públicas asociadas al sector, lo cierto es que durante la emergencia sanitaria del coronavirus fueron actividades muy postergadas. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, nuestro país sólo creó algunos fondos de emergencia para ayudar a los artistas. No consideró por ejemplo al amplísimo universo de los técnicos que forman parte de estas actividades. En cambio, en el caso de Colombia, se acompañó a las industrias creativas con medidas económicas más acordes a la importancia del aporte que realiza el sector.

Más de 90 días de cese de actividades económicas, en especial las asociadas a aglomerados de personas. Los teatros, las salas de cine, ese “espacio al que concurren a consumir cultura” como explicaba Felipe Buitrago, cerraron sus puertas para quedarnos en casa. En estas actividades prima el trabajo independiente, el freelancer que gestiona sus propios -e intermitentes la mayoría de las veces- ingresos. A medida que la pandemia se extiende a los trabajadores del sector creativo les resulta cada vez más difícil sobrevivir. Según la publicación del BID Emprender un Futuro Naranja, un 58% de ellos manifestaba no generar un ingreso suficiente para vivir de su emprendimiento antes del brote del COVID-19 . Por lo que la emergencia sanitaria los ha desplazado fuertemente, dejándolos sin recurso alguno.

Desde Colombia, Felipe Buitrago remarca que ante la crisis fortísima que vive el sector de la Economía Naranja, hay que idear una respuesta creativa. En su país durante la cuarentena el consumo de productos y bienes culturales se redujo un 60% por lo que la se destinaron cerca de US $300 millones en “esfuerzos de todo tipo para mitigar los efectos y estimular la recuperación del sector Naranja para cuando se pueda volver a las calles”, asegura el viceministro Buitrago y agrega que por la dimensión de la pandemia “nada parece ser suficiente”.

¿Y en Argentina? En nuestro país, la suma de todos los programas que se crearon no alcanza los 320 millones de pesos aproximadamente entre ayudas económicas, extensión de plazos administrativos, insumos y estímulo para creación de contenidos.

Se decidió reforzar el programa Puntos de Cultura ampliando el presupuesto de 17 a 50 millones.
Se establecieron Fondos de Emergencia para Centros Culturales por 30 millones de pesos.
Desde la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) se aumentó la inversión en el programa Libro% para la compra de libros por parte de las Bibliotecas Populares. A lo ya anunciado de 47 millones de pesos se redireccionan los fondos que estaban destinados a la producción de la Feria del Libro.
El Instituto Nacional del Teatro destinará 96 millones de pesos para salas, obras y festivales.
Desde el Fondo Nacional de las Artes se dinamizará el pago de Becas, Concursos, Subsidios y Préstamos por un monto de 22 millones de pesos y el lanzamiento de nuevas convocatorias por 75 millones de pesos.
En el Instituto Nacional de la Música (INAMU) se amplía por 30 días corridos el plazo para las presentaciones de rendición de cuentas y compensación social para las convocatorias efectuadas en 2019.
El programa de Orquestas Infanto Juveniles, que contiene a 40 orquestas en distintas provincias del país, contará con 9,2 millones de pesos para la adquisición de nuevos instrumentos.
“Cultura en casa” es una plataforma que contratará a cerca de 500 artistas por un total de 7,2 millones de pesos, para que tengan presencia desde sus casas durante la cuarentena.

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