OPINION: Responsabilidad en el desempeño laboral

EL AUTOR es administrador financiero y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.

Es consustancial al ser humano los humores y emociones equilibradas o descontroladas dependientes de los estímulos externos propios del medio  en el cual se desenvuelve y las situaciones a las que debe dar respuesta conforme su percepción, concepción y características de su personalidad.

Características que varían desde ser  sensacionalista, humilde, prepotente, falta de inteligencia emocional, orgullo, abuso y hasta falta de compasión y empatía ante sus semejantes.

Comportamiento propio del momento llevando al ser humano a actuar alejado del sentido común o de la responsabilidad que debe exhibir en sus actuaciones diarias las cuales deben contener:  delicadeza, agudeza, moral, ética, frugalidad o austeridad sin que se les vayan los humos a la cabeza  y poniendo siempre los pies sobre la tierra.

El hecho de no manejarse con la debida humildad, frugalidad, ética, moral y de no estar consciente que el desempeño de una función pública y privada es totalmente efímero o de poca duración por lo que siempre se aconseja comportarse  con sentido de la ubicuidad, y transitoriedad ya que nada es para siempre.

No es un secreto que así como muchos seres humanos no tienen la competencia para blandir un arma blanca o de fuego, tomar un guía de un vehículo en sus manos así los hay que no pueden desenvolverse en una función de responsabilidad.

Se  oye decir popularmente que si se quiere conocer a Juancito dale un carguito, lo que traducido en otras palabras quiere decir que hasta que una persona no goza de una posición de poder no se llega a conocerse cabalmente.

De ahí es que la selección y el  reclutamiento de las personas que han de ocupar una función de responsabilidad pública o privada se hace importante y determinante para que éstas tengan un buen desempeño en el desarrollo de sus funciones y a pesar de ello no se tiene la total seguridad de que puedan desenvolverse como se espera dado lo impredecible que es el ser humano.

Selección y reclutamiento que regularmente incluye un examen psicosomático más aún cuando se desconoce si la persona es o no bipolar.

La responsabilidad en el desempeño de una función pública o privada requiere que  las personas sean equilibradas, abiertas,  transparentes y honestas.

Se  sabe que no todos los seres humanos son iguales y que muchas veces su comportamiento obedece a las circunstancias que les toca vivir y a sus condiciones psicológicas las que llevan a conocer aproximadamente a  una persona.

Escoger el capital humano más apropiado para un puesto en realidad no es tarea fácil, de ahí es que el recurso humano es el capital más importante de una institución.

Esto así ya que se puede adquirir tecnología de punta o de última generación con tan solo disponer de dinero no así el escoger las personas que adopten la cultura de la organización y se adapten al clima organizacional aparte de que dispongan de las condiciones emocionales idóneas.

Muchas veces se cree que se han escogido las personas apropiadas para conformar un equipo de trabajo pero en la práctica resulta todo lo contrario.

El ser humano es muy cambiante pues éste se maneja según sus humores y  emociones, por lo que es importante que tenga la debida capacidad de poder controlar el torbellino o infierno que lleva en el fuero interno.

Cuando lo anterior se  logra se puede decir que se tiene la competencia para lidiar a diario con las diversas circunstancias de la vida.

Es inteligente no el que tiene muchos conocimientos acumulados sino el que tiene la capacidad de poder adaptarse a las distintas circunstancias de la vida.

La  ecuanimidad, paciencia y tiempo son  características fundamentales en el logro de las metas  y objetivos de las instituciones.

El servidor público o privado además de tener estas características debe ser disciplinado,  cumplidor de sus horarios y sus responsabilidades lo cual garantiza el éxito de sus funciones.

Se puede delegar el trabajo pero nunca la responsabilidad.

A veces se conocen estos aspectos pero otras veces se actúa  de espaldas a ellos con  el propósito de aprovecharse o beneficiarse de los recursos que se han puesto bajo su responsabilidad.

El ser humano por naturaleza es  débil ante los placeres del mundo a los que debe dárseles respuesta hasta con creencias religiosas para no verse tentado a cometer las más variadas bellaquerías.

Es de esperarse que todos los servidores públicos y privados puedan hacer alarde de un buen comportamiento en el desempeño de sus funciones a favor del bien común y de no lograrse esto buscar la forma de fortalecer los controles internos y externos de las instituciones y con ellos aplicarse un buen régimen de consecuencias.

A los futuros funcionarios debe deseárseles los mejores parabienes para que si no  logran el 100% de lo que se espera de ellos por lo menos logren el 80% aplicando siempre la responsabilidad que requiere cada puesto más aún al saberse que el  puesto no hace al funcionario sino el funcionario hace el puesto.

felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com

JPM

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