OPINION: Uso abusivo de los ingresos públicos

EL AUTOR es administrador financiero. Reside en Santo Domingo.

No es como frecuentemente se afirma que el problema del ser humano para satisfacer sus necesidades en las distintas actividades que desempeña es solo aumentar los ingresos para poder gastarlos de forma descontrolada, pues erróneamente se acciona que mientras más ingresos se perciben más se deben gastar enfrentando los ingreso ante los gastos en una carrera sin límite o en círculo vicioso y no se entiende, comprende y aplica que el problema real al usar el dinero es el abuso que se hace al desembolsarlo en gastos superfluos o improductivos. Esto así ya que los gastos y no los ingresos son la causa de los déficits o faltantes de recursos.

Lo anterior es una práctica constante que automáticamente el ser humano como  por  inercia o arte de magia tiende a repetir una y otra vez y más cuando el gastar alegremente se convierte en una adicción desenfrenada.

Son muchas las personas que una vez perciben dinero y más si este es en abundancia y sin costo en su esfuerzo para obtenerlo sienten que están obligados a gastarlo consciente o inconsciente sin que se midan los riesgos o consecuencias negativas que esta práctica pueda generarle tanto a  su persona como a sus semejantes.

Todo depende del estilo de vida o gestión de administrar el dinero que se desee llevar. Se gastan los recursos para dejar satisfechas necesidades básicas por lujos o vanidades, por ambiciones de poder, por vicio, dilapidación, consumo excesivo, por depresión, de forma compulsiva, por capricho o por estar afectado del síndrome del desorden financiero, enfermedad que afecta a hombres y mujeres, malogrando la seguridad económica de una persona, empresa, institución estatal y toda una nación.

Si bien es cierto que es necesario generar dinero suficiente para cubrir más gastos e inversiones, este debe ser bien aplicado en actividades, planes, programas y proyectos que generen valor, que produzcan retorno, que generen fuentes de trabajo, pero si solo se gasta por gastar y no se alimentan las fuentes de ingresos continuamente y a estos ingresos no se le da el uso eficiente y efectivo se estaría trabajando por amor al arte o para estar cansando. Dice el refrán popular que: “donde se saca y no se echa se acaba la cosecha”.

No todas las personas comunes, profesionales, funcionarios o administradores de hogares, empresas e instituciones del Estado o simplemente individuos tienen la capacidad de administrar recursos.

Una expresión sabia dice: “se es más pobre cuanto más cosas se desea”. Cuando las metas rebasan los límites de la capacidad financiera se cae en endeudamiento y si no se tiene capacidad de pago entonces se cae en incumplimiento o default dañando la solvencia, crédito, baja calificación de riesgo y reputación de quienes dejan de pagar.

Se ha convertido en un tema obligado el tratar recurrentemente el tópico  de los gastos excesivos que las autoridades gubernamentales dominicanas generan constantemente al extremo de  producir faltantes de recursos que les lleva a financiarlos a través de más préstamos y emisiones de deudas.

Las críticas son constantes sobre el nivel de endeudamiento excesivo que presenta el país ya que este sobrepasa más del 50% en relación al Producto Interno Bruto (PIB) y que para honrar los gastos financieros o intereses haya que disponer de más de RD$24.00 de cada cien que ingresa al erario o de los ingresos por concepto de   recaudaciones tributarias.

Realmente el tema del uso abusivo de los ingresos generadores de más déficits fiscales financiados con préstamos y deuda es preocupante y más cuando se sabe que el dinero prestado hay que honrarlo ya que no se trata de una donación financiera o técnica.

Se sabe que todo el que debe dinero está en manos de quienes se lo presta y está obligado a pagarlo, en este caso el Gobierno aplicando y cobrando más impuestos, con más ingresos por ventas en el caso de las empresas privadas y en el caso de las familias y los individuos mediante más deudas o aumentando los ingresos percibidos a través del trabajo que se realice.

No hay forma de que las autoridades actuales pongan coto a la incontinencia deudora que las mismas generan día por día, como parte de su estilo de gobernar y de hacer crecer la economía, tapando por supuesto con ello las malas prácticas de gestión administrativa.

Lo más preocupante es que la República Dominicana carece de institucionalidad por lo que no se respetan las leyes legisladas para la buena administración de los recursos y por la ausencia de una ley de responsabilidad fiscal que castigue mediante un régimen de consecuencias de forma ejemplar el exceso de endeudarse y gastar sin límite o control.

En la nación dominicana se gasta alegremente, sin que se rinda un informe serio y responsable sobre el uso que se le haya dado al dinero puesto bajo custodia y uso de un incumbente público específico. En una sola palabra los ingresos públicos se gastan como si estos se echaran en un barril sin fondo.

El Ministerio de Hacienda a través de la Dirección de Impuestos Internos (DGII) se vanagloria sobre sus recaudaciones de que estas han crecido alcanzando la importante suma de RD$483,066 millones en todo el año 2019.

Lo último que se informa es que la DGII aumentó sus recaudaciones en un 12% en el año 2019, al registrar RD$52,437 millones más que en el año 2018 y de que sus metas fueron cumplidas, solo por ingresos por concepto de emisión de bonos se obtuvieron unos US$2,907.4 millones, pero ¿para qué? si se continua gastando inmisericordemente, acuérdese que el problema no son los ingresos sino como, porque y para que estos se gastan. Hace rato que los ejes cartesianos muestran que la curva del punto de equilibrio de los ingresos y los gastos bajó a la zona de riesgo.

Pese a ello el Gobierno Dominicano compensó sus ingresos con bonos de deuda ya que sus recursos se vieron disminuidos en el año 2019.

El Gobierno contaba con que en todo el año 2019 lograría ingresos totales por RD$92,810 millones pero hasta noviembre la cuenta iba por RD$82,871.2 millones equivalente a un 89.3% de lo estimado para todo el año.

Nadie puede ignorar que hay mucho dispendio, sin castigo o consecuencias.

Recientemente en un acto público a favor de los candidatos que participarán en las elecciones municipales del partido en el gobierno, el presidente del país les prometió a estos dinero suficiente en apoyo de su campaña con miras a las elecciones de febrero próximo. Dinero que  provendrá del erario o del que paga el pueblo en impuestos.

¿Qué control, que censura o castigo oficial puede aplicarse a estas declaraciones o al posible cumplimiento de esta promesa al utilizar el dinero público a favor de  los candidatos oficialistas?

El dispendio, la malversación, el gasto excesivo del presupuesto o dinero público sin presupuestación es un delito.

Se sabe también que la corrupción daña la economia, incrementa la desigualdad social y aumenta los niveles de pobreza.

De manera que si se quiere recuperar la credibilidad perdida de la población en relación al mal uso que se da al dinero que esta paga en impuestos el cual debe administrarse eficiente y efectivamente por el Gobierno, entonces se debe fortalecer la institucionalidad evitando el uso abusivo de los ingresos recaudados.

Hoy en día los organismos del Estado llamados a supervisar y controlar el uso del dinero presupuestado no están funcionando debidamente ya que los integrantes de estos deberían ser totalmente imparciales y cumplir con la constitución y  las leyes adjetivas que les dieron origen.

Estos organismos deberían ser debidamente supervisados por el Senado de la República Dominicana pues a los supervisores o fiscalizadores ¿quiénes los supervisan? Estos están por su cuenta.

Recientemente afirmaron las autoridades del Partido Revolucionario Moderno (PRM) que la Junta Central Electoral (JCE) no tiene la voluntad necesaria o requerida para detener el uso abusivo de los fondos públicos, no solo porque se encuentra inmersa en otras de sus atribuciones y  muchas veces se hace de la vista gorda ante tales desmanes.

Hasta que no se hagan cumplir las leyes y reglamentos como manda la constitución y se fortalezca la institucionalidad, el país continuará manga por hombros, sin control y en desbandada, haciendo abuso de los recursos públicos sin que se castigue con la cárcel y la confiscación del dinero robado y mal usado a los culpables.

felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com 

JPM/of-am

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