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Barcelona comprará locales del centro con el dinero de los turistas

Barcelona quiere utilizar el dinero que pagan los turistas por pernoctar para comprar locales comerciales en el centro y destinarlos a negocios orientados a los residentes. El Ayuntamiento de Jaume Collboni prepara una iniciativa para frenar el avance de tiendas de souvenirs, locales de manicura y otros establecimientos vinculados al consumo turístico que están desplazando al comercio tradicional. La operación se financiaría con la recaudación de la tasa turística (Barcelona: 15 euros, la mayor tasa turística del mundo).

Según El País, el proyecto pretende ir más allá de las restricciones que ya aplica a determinadas actividades comerciales. El objetivo es intervenir directamente en el mercado inmobiliario para preservar establecimientos de proximidad y recuperar la identidad de los barrios más expuestos a la presión turística. El comisionado municipal para la Gestión del Turismo Sostenible, José Antonio Donaire, asegura que el Ayuntamiento trabaja tanto en la reforma legislativa como en el mecanismo jurídico y administrativo (“En 2028 desaparecerán los 10.000 pisos turísticos de Barcelona”).

La previsión es presentar el proyecto a finales de año y desarrollarlo durante 2027, aunque todavía no se han concretado los criterios para adquirir los locales ni el sistema para adjudicarlos posteriormente. La iniciativa se suma a otro plan anunciado por Collboni para comprar comercios emblemáticos o estratégicos y evitar su desaparición, inspirado en una experiencia aplicada en París.

La ofensiva se apoya en una recaudación turística cada vez más relevante para las arcas municipales. En 2025, Barcelona ingresó 148 millones de euros por el recargo local de la tasa turística, su segunda mayor fuente de ingresos tras el IBI.

La misma estrategia se extiende a otros puntos de la ciudad. El Ayuntamiento impulsa cambios en el mercado de La Boquería para limitar el peso de la comida preparada y recuperar la venta de productos frescos, mientras utiliza la recaudación turística para climatizar escuelas y financiar actuaciones en zonas de gran afluencia. También ha creado una tasa para los autocares turísticos y prevé elevar la presión fiscal sobre los pisos turísticos y determinados establecimientos vinculados al sector.

Barcelona mantiene así su giro desde la promoción de visitantes hacia la gestión de los efectos del turismo, con nuevas restricciones y un mayor uso de la fiscalidad. Como viene publicando Preferente, el consistorio también prevé eliminar las licencias de viviendas turísticas en 2028 y elevar hasta 24 euros el recargo local para los cruceristas que hacen escala sin pernoctar.

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