El despacho de José Luis Carrillo era pequeño, más pequeño que el de Carmen Riu, que es de escasas dimensiones. Al dueño de Globales no le gustaba figurar ni en los medios ni mucho menos en los ámbitos sociales. A Carrillo le bastaba con su porte y su visión empresarial, que era limitadamente ambiciosa (Fallece José Luis Carrillo, fundador de Hoteles Globales).
Fue consejero del Banco de Crédito Balear sin buscarlo ni desearlo. Su buen amigo Tumy Bestard le abrió las puertas de la alta burguesía isleña, pero José Luis Carrillo entró pocas veces en ese círculo tan cerrado y endogámico como es el de la élite social mallorquina. Antepuso la empresa y la familia a la erótica del poder.
Creó Hoteles Globales desde cero, siempre con la zona de Calvià como base de crecimiento y operaciones. Natural de Huércal-Overa, Almería, empezó como camarero en Mallorca. Sin pausa fue creciendo en la isla y en otros rincones de España y del mundo, pero básicamente en nuestro país y en su tierra de adopción. Fue como los de su generación un genuino “self made man”.
A sus más cercanos colaboradores los llamaba de usted. Los hoteles de Carrillo siempre estuvieron enfocados a los clientes de condición media. Mantuvo un vínculo estrecho con los dueños del turoperador británico Intasun cuando este vivió su momento de esplendor en la década de los 80.
Carrillo fue un empresario exitoso por mucho que la apuesta por la compañía Air Madrid fuera un proyecto fallido y le generara un enorme malestar. No le gustaban los reconocimientos ni los premios, pero no tuvo más remedio que aceptar las propuesta que le hicieron los ayuntamientos de Marbella y Estepona: sendas calles con su nombre.
Nunca quiso dar el salto al Caribe, pero en 2021 pidió información sobre el hotel que era propiedad de Porto y luego compraron los Codolá. Le dolía mucho la deriva de España desde 2018. Sus trabajadores portaron mascarillas con la insignia nacional durante la pandemia. José Luis Carrillo fue un gran marido para Susana y un gran padre para sus dos hijas.

