La Unión Europea observa con atención los resultados muy positivos de la nueva legislación de los alquileres de corta duración, los que se comercializan vía Airbnb y plataformas similares, porque puede ser una solución para el problema a mayor escala (Croacia paga para que Jet2 aumente sus operaciones).
La reforma legal en Croacia ha limitado el crecimiento desmesurado de los alquileres y ha contado con el apoyo de los vecinos, generando asimismo un aumento de las reservas del 6 por ciento y consiguientemente de la ocupación en la oferta que sigue abierta.
La ministra de Turismo y Deporte, Tonci Glavina, explicó a TTG de Italia los resultados. “Por primera vez en la historia del turismo nacional la temporada alta de 2025 registró una reducción de 2.000 plazas en alojamientos privados, lo que supuso una disminución total de 10.000 al final del año. Sin embargo, esto ha provocado un aumento de la ocupación en las instalaciones existentes, lo que se ha traducido en mayores ingresos y periodos de funcionamiento más largos”.
La clave del nuevo modelo es la exigencia de consentimiento de los nuevos alquileres de corto plazo a los vecinos, requiriendo el apoyo de entre el 66 y el 80 por ciento, según los casos. Eso además supone más impuestos. La Agencia Tributaria croata, igualmente, ha creado incentivos fiscales para los alquileres de largo plazo.
“Gracias a los efectos generados por la Ley de Turismo –dijo la ministra– ahora es posible planificar la gestión de destinos, calcular la capacidad de alojamiento privado y fortalecer la toma de decisiones a nivel local y regional”.
Croacia fue una de las regiones mundiales líderes en crecimiento de la oferta de alquiler de corto plazo, especialmente importante en la costa dálmata y en las cercanías de Dubrovnik.

