Benidorm, lleno hasta la bandera como casi cualquier verano, sufre de otro modo el impacto de la inflación en el bolsillo de los turistas: el supermercado gana la batalla a la restauración, que sufre un preocupante retroceso en las semanas más decisivas del año (El turista de supermercado gana terreno en Baleares).
Javier del Castillo, presidente de la Asociación de Restaurantes de Benidorm y Comarca (Abreca), explica que “el poder adquisitivo de la gente ha bajado mucho y solamente con pagar la habitación del hotel o alquilar el apartamento, ya se les ha ido buena parte del dinero de las vacaciones, por lo que, a la hora de consumir, hay menos alegría”.
Según sus estimaciones, las ventas de bares y restaurantes han sufrido una caída que oscila entre el 5% y el 7%, una tendencia totalmente opuesta a la experimentada por los supermercados, que se han beneficiado del cambio de hábito de los viajeros.
“Quienes van a los apartamentos y los pisos, prefieren comprar la comida y llevársela a la habitación”, afirma Del Castillo en declaraciones a ABC, que admite que la restauración se ha visto obligada a subir los precios como consecuencia de la inflación.
En los mismos términos se pronuncia la presidenta de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Alicante (APEHA), Mª del Mar Valera, quien apunta que “este año, al igual que el pasado, se ha notado mucho la bajada de consumo en los restaurantes, sobre todo en las zonas de costa porque en el interior dicen que les está yendo muy bien el verano”. “Ha descendido el turismo nacional y el extranjero que viene consume lo más barato de las cartas”, añade.

