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Granada mantiene el pulso turístico pese a los terremotos

Granada mantiene su actividad turística pese a la cadena de terremotos registrada en la provincia durante los últimos días. La Catedral permanece cerrada al público y algunas zonas de la Alhambra han quedado afectadas por las medidas preventivas, pero el flujo de turistas continúa en espacios como el Albaicín, la Plaza de las Pasiegas o el Mirador de San Nicolás (Terremoto: reabre la Alhambra y los hoteleros piden calma).

Según Granada Hoy, los efectos de los seísmos sí se han dejado notar en la experiencia de algunos viajeros. Una pareja valenciana ha relatado que su hotel les facilitó indicaciones sobre cómo actuar ante posibles réplicas y que tuvieron que renunciar a un espectáculo de flamenco que fue cancelado. También encontraron cerrada la Alcazaba durante su visita a la Alhambra y posteriormente se toparon con la clausura temporal de la Catedral.

Pese a estas incidencias, los turistas consultados no han optado mayoritariamente por abandonar sus viajes. Carlos, llegado desde Cádiz junto a su pareja, asegura que tenían la escapada planificada desde hacía meses y que en ningún momento se plantearon cancelarla. Otros visitantes han vivido los terremotos directamente durante su estancia. Una pareja canadiense recuerda especialmente el seísmo del 18 de agosto, que describió como “un estruendo y un zarandeo muy fuerte”, aunque finalmente continuaron con su viaje.

La Alhambra concentra parte de las incidencias. Una familia procedente de Barcelona tuvo que asumir la cancelación de una visita nocturna prevista para el día del cierre y consiguió recuperar el importe, aunque al intentar adquirir nuevas entradas se encontró con precios muy superiores. “Nosotros podemos volver, pero gente de fuera es más complicado», señaló el padre de familia. Aun así, se han continuado llenando los alrededores del monumento.

La actividad también se mantiene entre los grupos internacionales que recorren Granada acompañados por guías, con turistas procedentes de países como Estados Unidos, México, Italia, Canadá o distintos mercados asiáticos. Algunos, acostumbrados a convivir con terremotos, restan importancia a las réplicas, mientras otros reconocen el impacto de encontrarse monumentos cerrados o actividades canceladas.

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