El presidente de Meliá Hoteles publicó este domingo en redes un importante mensaje, respetuoso, pero sin desperdicio, acerca de la información que Preferente llevaba sobre las trabas que el Gobierno español está poniendo a los viajeros procedentes de Italia, tal como se refleja en la imagen adjunta.
Gabriel Escarrer sale en defensa de la industria turística sin entrar en cuestiones políticas y recalca la incidencia que va a tener la medida implantada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez con el país italiano, que es el cuarto emisor de turismo en España, de acuerdo con datos de Turespaña.
El responsable de la mayor cadena hotelera de España, el único entre los grandes en dar la cara, pone de manifiesto lo que todo el sector turístico piensa, pero nadie se atreve a decir: que el Ejecutivo se extralimita con un país hermano como Italia “por fricciones ideológicas menores”.
Escarrer Jaume, además de mostrar su desazón —él dice sentirse “descorazonado”—, subraya que las comunidades más perjudicadas por las trabas del Gobierno con nuestro socio europeo son Cataluña, Andalucía y Baleares, por este orden.
Ninguna asociación turística española, nacional o regional, había sacado un comunicado sobre este polémico asunto a la hora de redactar esta información, como tampoco lo han hecho los lobbies del sector y la patronal hotelera.
Cuando el sector turístico de nuestro país se siente amenazado por cualquier situación adversa, Gabriel Escarrer es el empresario español que menos se esconde, el que más da la cara, y ello tiene un valor añadido importante por ser Meliá una empresa cotizada.
A Escarrer, de casta le viene al galgo, pues su padre tampoco se mordió en vida los labios, sino todo lo contrario cuando los políticos de turno cuestionaban o tomaban decisiones contrarias a una industria que lleva medio siglo liderando el PIB de España.
Las organizaciones turísticas, sin embargo, llevan años sin dar la talla ante las autoridades, desde la pusilánime Cehat hasta la excesivamente calmada Exceltur, pasando por la zigzagueante Mesa de Turismo y la acomodada CEOE.
El sector es débil a nivel asociativo, está desunido y hasta la, en teoría, poderosa Exceltur da muestra de tremendo manifiestismo al acoger en su seno a un empresario más próximo a Moncloa que al sector turístico, como es Adolfo Utor.

