Loro Parque cerró su último ejercicio con una facturación de 136 millones de euros, frente a los 131 millones del periodo anterior. El grupo, propiedad de Wolfgang Kiessling, recibió además alrededor de tres millones de visitantes en sus dos parques de Tenerife, Loro Parque y Siam Park, según publica Atlántico Hoy (Kieslling, el monolítico empresario de los grandes parques de ocio).
El resultado neto se situó en 53,9 millones de euros, frente a los 61,6 millones del ejercicio precedente debido, entre otros factores, a las diferencias de cambio de divisas, de alrededor de 13 millones de euros. Pese a este efecto, el grupo mantiene una sólida posición patrimonial, con unos fondos propios de aproximadamente 540 millones y activos valorados en 550 millones.
La actividad también se reflejó en el empleo. Los gastos de personal aumentaron un 33%, en un contexto de nuevas incorporaciones, hasta situar la plantilla cerca de los 1.000 trabajadores. La compañía vincula este refuerzo de recursos humanos a la atención al visitante y al cuidado de los animales en sus instalaciones.
Asimismo, la estructura financiera incluye una posición de liquidez y activos financieros cercana a los 110 millones de euros, además de una participación en Vontobel valorada en unos 48 millones. Las cuentas también recogen un aumento de la remuneración del consejo de administración familiar, que alcanzó los 2,4 millones de euros.
En el ámbito energético, el grupo cuenta con una capacidad renovable de 6,75 megavatios, procedente de instalaciones solares y eólicas. Esta producción permite abastecer parte de las necesidades de los parques y trasladar los excedentes a la red eléctrica. La empresa también asegura haber reducido en un 98% el uso de plásticos.
Entre sus proyectos pendientes figura el desarrollo de Siam Park en Gran Canaria, una iniciativa que continúa sin materializarse. Por otro lado, las cuentas reflejan préstamos por valor de 88 millones de euros concedidos a tres sociedades inmobiliarias estadounidenses vinculadas al grupo.

