Marruecos se enfrenta a un fuerte golpe turístico tras la crisis de Ceuta, con un desplome del interés de los españoles por viajar al país. Como avanzó Preferente, más del 80% de las reservas hoteleras realizadas desde España han sido canceladas y las agencias apenas están vendiendo nuevos paquetes, en una temporada en la que el destino esperaba mantener el fuerte flujo de visitantes españoles (Marruecos se hunde en España: ventas paralizadas y oleada de cancelaciones).
El impacto potencial es especialmente relevante por el peso de España en el turismo marroquí. Más de 4,2 millones de españoles viajaron a Marruecos en 2025, lo que supone alrededor del 23% de todas las llegadas internacionales. La pérdida de este mercado supondría dejar de ingresar unos 2.248 millones de euros, según las estimaciones difundidas por el sector.
La cifra adquiere mayor dimensión al tener en cuenta el peso del turismo en la economía del país vecino. Los datos recopilados por Okdiario muestran que Marruecos recibió 19,8 millones de visitantes en 2025, mientras que los ingresos turísticos superaron en 2024 los 116.200 millones de dirhams, unos 10.600 millones de euros. La actividad turística representa alrededor del 7,3% de su PIB.
Las agencias españolas ya están trasladando el frenazo a sus ventas. Algunas que en estas fechas solían comercializar paquetes con una veintena de clientes han pasado a no registrar prácticamente ninguna reserva. El desplome se produce justo antes de la temporada alta del destino, lo que aumenta la preocupación.
El deterioro de las relaciones también amenaza con afectar a los intercambios comerciales entre ambos países. España exportó a Marruecos productos por más de 14.500 millones de euros en 2024, principalmente combustibles, vehículos y maquinaria, mientras que las compras españolas de productos marroquíes superaron los 12.000 millones. España mantiene así un superávit comercial superior a 2.500 millones.
Entre los productos que Marruecos vende a España destacan la maquinaria eléctrica y electrónica, los componentes de ropa y los vehículos, mientras que España suministra principalmente combustibles, automóviles y maquinaria.

