Paradores bate récord de ingresos mientras su plantilla denuncia unas condiciones laborales que están provocando la marcha de trabajadores. La empresa pública ha facturado más de 80 millones de euros entre julio y agosto, la cifra más alta registrada por la compañía en este periodo, pero por dentro crecen los problemas para cubrir puestos de hostelería, especialmente cocineros y camareros (La cueva de Paradores: da igual, igual da).
El responsable de CSIF en Paradores, José Manuel García, alerta de que los salarios y las condiciones laborales están dificultando la retención de trabajadores. Según explica a El Debate, otros establecimientos llegan a ofrecer entre 600 y 800 euros más al mes a empleados de Paradores, mientras que para algunos jefes de cocina las diferencias alcanzan entre 1.200 y 1.300 euros (Paradores: amenaza de huelga en Navidad por “un convenio justo”).
A esta situación se suman los contratos temporales y los turnos partidos. García asegura que algunos trabajadores que se incorporan reciben contratos de apenas quince días o un mes y que hay jornadas de diez o diez horas y media. También señala que en determinados centros existe riesgo de tener que reducir o cerrar servicios de cocina y comedor por falta de personal cualificado.
El sindicato pone como ejemplo el caso de una subgobernanta que, pese a haberse preparado para dos ofertas públicas de empleo para entrar en Paradores, terminó abandonando la compañía porque el sueldo no le permitía mantener a su familia. “Los sueldos están muy por debajo de la mayoría de convenios provinciales o de zonas”, sostiene García.
La plantilla ha crecido en los últimos años, desde los entre 4.000 y 4.500 trabajadores de 2021 hasta unos 5.200 actualmente. Sin embargo, ese aumento no ha evitado las dificultades para encontrar profesionales cualificados. El nuevo convenio, firmado en abril, está pendiente de publicación y la subida salarial vinculada al acuerdo continúa congelada.
Con todo ello, mientras Paradores sigue abriendo y reformando establecimientos y alcanza su máximo de facturación, los sindicatos denuncian que las condiciones de la plantilla no evolucionan al mismo ritmo. CSIF avisa de que la falta de personal puede terminar repercutiendo en el servicio al cliente, especialmente en cocinas y comedores, si la compañía no consigue retener a sus trabajadores.

