El petróleo antes que el turismo. Esa parece ser la prioridad del Gobierno de EEUU en Cuba. Así lo afirma el corresponsal del diario ABC en La Casa Blanca, David Alandete. Según publica el sólido y respetado periodista, la primera exigencia de los republicanos es controlar la petrolera Cupet. Y en el plano político, apartar al presidente Díaz-Canel (Cuba: el último disparo de Trump es contra el Mintur).
El manejo del turismo lo da por hecho Donald Trump, aunque el Gobierno cubano, por su parte, está manteniendo conversaciones con inversores italianos y españoles de tamaño medio. El dominio del combustible es, de acuerdo con las fuentes de Alandete, la principal prioridad en las negociaciones con los herederos de los Castro.
En Cuba nunca nada es lo que parece y cualquier cosa puede pasar. Los cubanos están con el agua al cuello y Díaz-Canel no es un impedimento porque no cuenta con el respaldo del pueblo. Los bandos comisionados son conscientes de sus debilidades y de sus fortalezas. Y en el tira y afloja estarán hasta que se tense la cuerda.
Hace medio año se mostraban eufóricos tanto los dirigentes cubanos como los hoteleros españoles. Ambas partes vislumbraban un futuro turístico esplendoroso para el país caribeño. Pero a finales de abril todo cambió radicalmente con las medidas intimidatorias del Departamento de Estado contra las empresas extranjeras, que acabaron retirándose.
La situación en Cuba es cada vez más caótica: sin combustible, sin víveres, sin turismo. No hay atisbo de avance alguno. Los italianos de Domina, sin embargo, se muestran felices con las promesas de la élite castrista. Igual sucede con algunos empresarios turísticos españoles que no estaban implantados en el país. Y ni que decir tiene que en Air Europa se sienten exultantes (Rentable desafío de Hidalgo a Trump en Cuba).
El cambio llegará más pronto que tarde, pero, como hemos recalcado en varias ocasiones, ni unos ni otros saben cómo se producirá. La reconciliación entre los cubanos que ostentan el poder y los de Miami, con su fuerza económica y su brío fáctico, no será fácil. En Cuba ningún cambio de poder lo ha sido. Ahí está la historia. Y ahí tenemos el espejo de Venezuela.

