Las 5 puñaladas del Gobierno al Turismo que provocan más paro

Las 5 puñaladas del Gobierno al Turismo que provocan más paro

El pretendido impuesto a la aviación y los requisitos ineficaces de los ERTE son otros golpes de la Administración
El problema del pasaporte sanitario y con los PCR, junto a la nula batalla contra el desmadre del alquiler vacacional dañan al Sector

El sector turístico considera que el gobierno le está asestando varias puñaladas que van a propagar el desempleo por toda España. Los 5 golpes más visibles son, en primer lugar, la marginación del sector para PERTE (Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica) a diferencia del resto de industrias. El segundo golpe es el pretendido impuesto a la aviación. El tercero son los requisitos ineficaces de los ERTE. El cuarto, el problema del pasaporte sanitario y con los PCR. Y el quinto, la nula batalla contra el desmadre del alquiler vacacional que ha disparado la turismofobia por la masificación y saturación de algunos destinos.

En primer lugar, la Administración Central no ha impulsado ningún PERTE para el sector turístico, mientras sí lo ha hecho para la automoción, para la industria, para la sanidad y para la electrificación. Y ello pese a que hoteleras competidoras como Meliá, Barceló, Riu e Iberostar se han aliado de cara a los fondos Next Generation para aprovechar una oportunidad histórica de seguir siendo competitivos en los próximos 20 años (Alianza histórica de Meliá, Riu, Barceló, NH e Iberostar para lograr fondos de la UE).

En segundo lugar, está el anunciado impuesto a la aviación, centrado penalizar en lugar incentivar a las aerolíneas como Iberia o Air Europa con una flota menos contaminante y estimular el uso de biocombustible. La conectividad es el eslabón clave de la industria turística, y sin alternativa especialmente para los archipiélagos y para las rutas entre distintos países europeos (Ofensiva del Gobierno contra la recuperación turística encareciendo los billetes de avión).

El tercer golpe es el de la concepción de los ERTE que no permiten incorporar a un personal acorde a unas ocupaciones hoteleras del 80 o 90% cuando las actuales rondan el 30 o 40%, para lo cual es necesario que el ERTE actual derive en un ERTE estructural que permita entrar y sacar empleados de aquí a finales de año ante el contexto de total incertidumbre (Sin un nuevo modelo de ERTE habrá un aluvión de quiebras y despidos).

La cuarta afrenta del Gobierno al turismo es el fallido pasaporte sanitario, mientras la ministra Reyes Maroto no le ve sentido a hacer 45 millones de PCR, cuando en Alemania hay dos PCR gratuitas a la semana y que cada vez entras en un gran almacén se puede hacer una PCR, ya que el beneficio que supone recibir a turistas internacionales es infinitamente superior al coste de la PCR (España torpedea el pasaporte Covid: se niega a pagar las PCR).

Finalmente, tampoco el Gobierno que concentra parte de sus críticas contra el Turismo en la masificación, la saturación y la cantidad ha hecho nada contra el causante de estos males, que es el desmadre con el alquiler vacacional, que en solo cinco años metió en el mercado la misma cantidad de camas en el mercado que la hotelería tardó 60 años en regularizar, dentro además de zonas delimitadas para el uso turístico en los planes urbanísticos, en lugar de mezclarse con las residenciales o rústicas (Por qué solo el Turismo es la solución a los males de España).

En el casco antiguo de algunos destinos el 80% de la oferta alojativa es de este tipo, lo que crea rechazo para sus vecinos, como por ejemplo a las Ramblas de Barcelona cuyo atractivo decae porque lo que se consigue es conectarse con gente de otras nacionalidades en lugar de con la auténtica Cataluña.

España, así, que acoge esta semana en su capital a Fitur, tendrá que competir con destinos cuyos gobiernos además han dado ayudas a fondo perdido pese a que su porcentaje de PIB turístico respecto a su PIB económico es muy inferior al de un territorio español cuya recuperación económica depende del resurgir turístico, clave por tanto para la estabilidad social y el sostenimiento de los servicios públicos.

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