
Airbnb rompe su silencio en relación a la emergencia habitacional que existe en España. No obstante, niega la mayor y se desliga del fenómeno pese a que hay pruebas contundentes que demuestran que el aumento desorbitado del precio del alquiler convencional, que se ha llegado a triplicar en lugares como Baleares, está estrechamente vinculado al trasvase de viviendas al alquiler vacacional, como corroboran diferentes informes (Así marcha la lucha contra el alquiler turístico ilegal en España).
La situación es totalmente insostenible en multitud de destinos de sol y playa y en las zonas más turísticas de las grandes ciudades, donde la explosión de este fenómeno ha provocado la expulsión de los residentes ante la imposibilidad de encontrar una vivienda a precios asumibles.
La plataforma reconoce que existe una “crisis de la vivienda” en nuestro país y en el resto de la Unión Europea. Asegura ser consciente de que “los elevados precios son un problema en muchas partes de la UE y de que ese asunto tiene una enorme importancia para las autoridades y las comunidades locales”.
“Este es un problema complejo con muchas causas subyacentes, y la plataforma quiere asegurarse de que los alquileres a corto plazo no agraven los desafíos actuales”, señala al respecto.
En el caso concreto de España, Airbnb incide en que “de acuerdo con los datos del INE, sólo el 1,3% del total de viviendas se dedican al alquiler de corta duración”. No obstante, obvia que más del 90% de los pisos turísticos de algunas ciudades de nuestro país son ilegales, como ha reconocido el propio Gobierno (Detectan una oleada de pisos turísticos ilegales en España).
El gigante online se limita a añadir que se compromete a “seguir investigando para comprender mejor el impacto de los alquileres de corta duración y el papel que Airbnb debería desempeñar para mejorar las cosas”.

