
La crisis habitacional que padece España se agrava sin que las administraciones públicas atajen la problemática del alquiler vacacional, que sigue beneficiándose de la laxitud normativa en casi todo el territorio nacional (El modelo Airbnb sigue creciendo sin control en España).
Según los datos recogidos por Exceltur, en los tres primeros meses de 2024 se ha producido un crecimiento desbocado del número de viviendas turísticas. En las 25 principales ciudades se ha registrado un ascenso interanual del 25,1%, alcanzándose la cifra de 286.858 plazas.
En un periodo de un año se han creado cerca de 60.000 plazas, lo que sumado al aumento del 20,7% en 2023 hace que, en apenas dos ejercicios, el número haya aumentado en casi 100.000, rebasando los máximos registrados en los primeros meses de 2020, antes del estallido de la pandemia, cuando se contabilizaron 257.155 (El alarmante aumento de los pisos turísticos en España).
Exceltur advierte que el aumento descontrolado de las viviendas turísticas está siendo “el principal causante del rechazo ciudadano al turismo, por su impacto sobre el acceso a la vivienda, las molestias vecinales, la masificación y banalización de los barrios más emblemáticos”.

Es por ello que reclama la adopción urgente de medidas como “aclarar y fijar el régimen jurídico de las VUT y la naturaleza de las relaciones contractuales como una actividad económica, con los derechos y obligaciones de los agentes que intervienen, como recientemente ha reconocido el Tribunal Supremo”, así como “empoderar en mayor medida a las comunidades de vecinos, exigiendo un permiso previo”.
También aboga por “trasponer y adaptar a las necesidades españolas el reciente reglamento europeo sobre suministro de datos del alquiler turístico, estableciendo un algoritmo de comprobación de la veracidad y legalidad de los datos de cada vivienda cuando se sube a la plataforma de comercialización”.

