
Las grandes cadenas hoteleras españolas han convertido a Marruecos en uno de sus principales mercados. Atraídas por el fuerte crecimiento turístico del país, que ha batido todos los registros en los últimos años, y unas condiciones de inversión favorables, grupos como Barceló, Riu, Iberostar, Meliá, Soho Boutique y Ona Hotels, entre otros, cuentan con una creciente presencia en el reino alauí (Marruecos hunde su reputación turística con miles huyendo del país como de la peste).
Según un recuento realizado por Preferente, Barceló es la cadena española con más peso en Marruecos, donde suma 11 hoteles. El grupo cuenta con cuatro establecimientos en Casablanca, dos en Tánger, dos en Marrakech, uno en Agadir, uno en Fez y otro en Rabat, una implantación que le permite liderar con claridad la presencia española en el país.
En segunda posición figura Riu, con seis hoteles repartidos entre Agadir (cuatro) y Marrakech (dos). Iberostar dispone de tres establecimientos ubicados en Agadir, Marrakech y Saïdia, mientras que Meliá tiene un único hotel, el Sol Oasis de Marrakech.
Soho Boutique Hoteles, por su parte, opera dos establecimientos (Casablanca y Tetuán), mientras que Ona Hotels & Apartments suma tres activos: uno en Saïdia y dos en Marrakech.
Detrás de esta apuesta por el país africano está el espectacular crecimiento turístico que ha protagonizado en los últimos años. Con una imagen de destino estable desde el punto de vista político y social, el país cerró 2025 con un récord histórico de 19,8 millones de turistas internacionales.
No obstante, ese impulso podría verse afectado por la crisis migratoria de Ceuta. Las imágenes de la entrada masiva de decenas de miles de personas, con un centenar de fallecidos, han sido difundidas por medios de comunicación de todo el mundo, con el consecuente daño reputacional que ello conlleva (El caos de Ceuta enciende las alarmas del sector turístico).
Aunque aún es pronto para medir el alcance de este episodio sobre la demanda turística, las empresas españolas con intereses turísticos en Marruecos siguen muy de cerca la evolución de los acontecimientos.

