
Se detuvo el reloj de Meliá en Cuba y nomás le quedan 9 noches para dejar la isla con su irremediable dolor. Luchando contra los elementos y dando la cara: así ha estado la hotelera mallorquina hasta el último instante. El tic tac de las compañías españolas se para definitivamente el 31 de julio (Cuba: el último disparo de Trump es contra el Mintur).
El responsable de Meliá para Cuba, Gabriel Canaves, estuvo la semana pasada en la isla con el propósito de despedirse amistosamente de los que han sido sus compañeros de aventura durante más de tres décadas y con la esperanza de que en no mucho tiempo la relación amanezca otra vez y de que la estrella del turismo siga alumbrando su ser (En Cuba se quedaron dormidos y no apagaron la vela).
Barceló comunicó el viernes a sus proveedores que se marchaba del país caribeño. La presencia de esta cadena era testimonial y así, literalmente, lo recalcó el presidente Simón Pedro Barceló en una reunión con el embajador de Estados Unidos en España, mantenida en Madrid antes de Semana Santa. Las pequeñas Blau, Roc y Valentin le han seguido el camino.
Iberostar también se deshizo estos días de los hoteles tutelados por el Mintur, cuyos clientes fueron recolocados en establecimientos de Meliá. La hotelería y el turismo toca a su fin en medio de una tremenda incertidumbre y al paso marcado por La Casa Blanca. Primero fue Gaviota y ahora Mintur, en una estrategia dosificada sutilmente por Washington.
Fuentes turísticas fiables dan por hecho que la primera cadena en volver a Cuba será Royalton. La canadiense lo hará de la mano de su asociada Marriott, que es estadounidense. Ejecutivos de Royalton/Blue Diamond así lo han reconocido a Preferente. Pero no se sabe cuándo porque Cuba vive en permanente estado de desasosiego.
La presencia del responsable de Meliá en la mayor de las Antillas no pasó desapercibida para los medios de la disidencia cubana. Aunque sin nombrarlo, han dado detalles de su estancia y de los planes de Meliá en el país ante el ultimátum del equipo de Trump. Así pasan los días en Cuba: el pueblo desesperado y los dirigentes contestando quizás, quizás, quizás.

