
El fenómeno del alquiler turístico, que sigue beneficiándose de una regulación excesivamente laxa, amenaza con provocar un problema aún más grave en Canarias (Clamor contra el alquiler vacacional: “Pone en peligro al sector”).
Según los datos recogidos por ABC, esta forma de alojamiento ha protagonizado un crecimiento imparable en los últimos años. Sin ir más lejos, en 2022 se abrieron una media de 10 pisos vacacionales al día, hasta un total de 3.883 en el conjunto del año (Canarias, víctima de un “mercado negro brutal” de pisos turísticos).
Canarias cuenta a día de hoy con 42.651 alojamientos de este tipo, lo que representa cerca del 14% del total de España, que suma 306.136.
En junio de 2023, el archipiélago ya superaba en pisos vacacionales a Cataluña. Y ello a pesar de contar con tres millones de viviendas menos y tres veces menos de población (2,2 frente a 7,5 millones).
A los problemas que genera la explosión del alquiler turística hay que añadir que la comunidad arrastra una gran carencia de vivienda protegida. Todo ello provoca que el precio del metro cuadrado continúe en ascenso.
Según el último informe de Fotocasa, arrendar una vivienda en el archipiélago es un 85,9% más caro que hace 10 años, mientras los sueldos en el mismo periodo tan solo se han incrementado un 6%.

