
Es interesante una lectura, aunque sea limitada a lo escrito, del plan turístico firmado entre el Partido Popular y Vox en Baleares, para la siguiente legislatura. Lo van a entender fácil porque no tiene muchas novedades sobre lo que se ha defendido toda la vida. Da la impresión de que fuera una copia de los planes de hace veinte o treinta años (Baleares: la ecotasa puede bajar en invierno tras el acuerdo PP-Vox).
Apostar por el sector turístico; lucha contra la turismofobia; supresión de las limitaciones al turismo (hace referencia concreta a las moratorias aprobadas por el gobierno socialista); preferencia por el aumento del valor frente a la cantidad; máxima calidad; fondo finalista para la modernización de las zonas turísticas; promoción de las Baleares como destino gastronómico, cultural, deportivo, rural, de negocios, náutico y sin dejar de lado el sol y playa; defensa del turismo de cruceros; lucha contra la estacionalidad; y mejora de las condiciones laborales de los trabajadores.
Prácticamente nada que no sea parte del discurso histórico, tradicional de la derecha, sin variaciones de ningún tipo. Ningún comentario a los temas candentes como la vivienda vacacional.
Y eso es todo. El apartado de agricultura, que tampoco ofrece nada novedoso, ocupa más espacio.

