De alguna manera Iago Negueruela, el exconseller de Turismo socialista de Baleares, que apenas lleva un año fuera del cargo, merece un reconocimiento: no es fácil tener el desparpajo de salir a proponer soluciones a la saturación turística después de haber estado ocho años al frente del turismo en las islas, ampliando en cien mil el número de camas, mediante la legalización de los apartamentos turísticos.
Ayer salió a la palestra para celebrar que la derecha está siendo cuestionada por los ecologistas y proponer él sí medidas contundentes que, por otro lado, en su mayor parte sólo son papeles sin contenido. Por ejemplo, insiste con aprobar un protocolo anti excesos, para que los turistas no se emborrachen, haciendo como si Baleares tuviera alguna forma de aplicar una norma de este tipo. No dice, en cambio, que las viviendas particulares deben dejar de albergar turistas, razón más obvia de lo que se sufre en incontables lugares de España y Europa.
Lo que Negueruela tampoco dice es que con toda seguridad las manifestaciones que están convocándose responden a la fantástica máquina socialista de generar conflictos, movilizando a quienes habían estado ocho años sin abrir la boca pese a que las cifras turísticas de 2019, 2022 y 2023 prácticamente son idénticas a las de ahora en Baleares. Algún dirigente ecologista (de Terraferida) que quiso protestar contra la política urbanística de Negueruela durante ocho años comentaba todo lo que se hacía en su contra, al punto de que llegó a arrojar la toalla e irse a casa.