
En THB están de luto. De luto y muy afligidos. Porque la desazón en la hotelera mallorquina es profunda, desgarradora. Pau Vidal Serra, muerto en accidente de tráfico, era algo más que un puntal de la cadena: joven, ocurrente, buen hijo, buen hermano y padre de dos niños de corta edad.
Los compañeros de la cadena, del nivel más alto al más pequeño, lo estimaban porque era la alegría de la casa. Era sonriente y optimista, vitalista y perspicaz. Francisco Miralles, su padre y creador de THB, tenía grandes proyectos para un chico que deja el mundo terrenal con apenas 34 años.
Conocí a Pau cuando orillaba los 20 años. Compartí viajes con sus padres y sus hermanas. Me gustaba su sonrisa perenne y su fina ironía. Lo echaremos de menos por su manera serena y dichosa de afrontar la vida. Dios lo custodiará a su vera.

