
La Guardia Civil, lamentablemente de actualidad por culpa de políticos sin escrúpulos y activistas que campan a sus anchas, atraviesa uno de los peores momentos de su centenaria y brillante historia. En Mallorca, además, es objeto de debate por la detención de radicales antiturísticos. Los dos medios de mayor audiencia amparan a los agitadores y atizan al Instituto Armado (Mallorca: la Guardia Civil detiene a dos activistas por el manual antiturismo).
Con el arresto de los activistas turismofóbicos, la pareja de guardias civiles ni se excedieron ni cometieron ilegalidad alguna: se limitaron a cumplir con la ley establecida. Pero la mayor de las Baleares vive desde hace años una realidad paralela muy contradictoria: la de la mayoría (híper) silenciosa de los partidarios del turismo y la de la minoría (mega) estruendosa de los opositores (Indignación en la Guardia Civil por el apoyo de Més y Sumar a los antiturismo).
Este episodio de la Benemérita con los grafiteros contrarios a la primera (y única) industria es poca cosa en comparación con el gravísimo problema reputacional que está padeciendo el Cuerpo por el desleal, sectario y bochornoso comportamiento del ministro Marlaska, de su directora González y de los tenientes generales Llamas y del Castillo, quienes no tienen el honor por divisa.
En democracia, el momento más crítico vivido por el Instituto Armado fue en la etapa del director general Luis Roldán, peor aún que el actual. Fue precisamente en un hotel de Mallorca donde el más alto cargo de la GC, ladrón y putero, fue grabado por el CNI cuando participaba en una orgía con meretrices y en calzoncillos. Sucedió en mayo de 1994 en un establecimiento de lujo del Paseo Marítimo y en la habitación 528.
En el círculo oscuro de Roldán se desenvolvió Manuel Llaneras, quien estuvo al frente de la comandancia de la Benemérita en Baleares. Estando en Mallorca llamó al responsable de Air Europa para que lo incluyera sí o sí en la expedición de autoridades que habían sido invitadas a la fábrica de Boeing en Seattle. Llaneras posteriormente estuvo implicado en las polémicas adjudicaciones de obras de los cuarteles de la GC.
Otro máximo responsable del Instituto Armado en las islas, Basilio Sánchez Rufo, estuvo a punto de entrar en Air Europa como responsable de seguridad cuando pasó a la reserva activa, pero ya en la época en la que Hidalgo estaba al frente de la aerolínea. El empresario salmantino le prometió el puesto, pero luego se olvidó de él con una excusa peregrina.
Los grandes del turismo guardan un grato recuerdo de otros mandos como Blanes y Nieva. A Blanes, muy cercano, malagueño de pro y padre de un alto cargo próximo a Marlaska, lo frecuentaron Escarrer, Fluxá y el que fuera presidente de los hoteleros, Miguel Codola. Nieva, compañero de curso del Rey Juan Carlos, también fue muy abierto y se volcó con el turismo.
El actual responsable de la Benemérita, Alejandro Hernández, se ha ganado el aprecio del sector turístico de las islas. La secretaria de Estado de Interior, Aina Calvo, ha sido clave para que Hernández siguiera en Palma tras su ascenso al generalato. Calvo, que no está contaminada por Marlaska, conoce muy de cerca a las Fuerzas de Seguridad y ha apoyado tanto a Hernández como a Santafé en la UDEF. Ambos comparten almuerzo navideño con los empresarios turísticos.
Llamas, del Castillo y otras ovejas negras, casi siempre forzadas por autoridades zafias, no empañan la extraordinaria labor que desarrollan sus distintas unidades. El Instituto Armado cuenta con un amplísimo respaldo de los españoles. Ojalá nuestros políticos imitaran a sus colegas de Francia y pusieran a un juez al frente del Cuerpo, tal cual sucede con la Gendarmería, su equivalente en el vecino del norte.

