
El presidente y consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer, identifica “tres grandes ejes de transformación considerados imprescindibles para la competitividad futura del destino Canarias” (Canarias: cierran plantas enteras de hoteles al faltar personal).
Según detalla en una entrevista concedida a Tribuna de Canarias, uno de ellos es “revertir el elevado absentismo laboral, una problemática presente en toda España, pero especialmente acentuada en Canarias, donde se registran niveles superiores a la media nacional, alcanzando cifras especialmente elevadas en el sector hotelero”. “Esta situación afecta directamente a la productividad y a la competitividad del destino”, advierte (Escarrer lamenta el absentismo de los jóvenes: “Los veteranos nos sacan las castañas del fuego”).
Escarrer también hace referencia a “la urgencia de abordar la crisis de la vivienda, que incide de manera significativa en los trabajadores del sector turístico y constituye una amenaza para la sostenibilidad del modelo económico de las islas”. “El incremento de los alquileres, especialmente tras la expansión del alquiler turístico, ha reducido la disponibilidad de vivienda asequible para trabajadores con rentas medias, generando situaciones críticas en determinadas islas”, apunta.
En tercer lugar, el líder de Meliá incide en la importancia de impulsar y apoyar “procesos de reposicionamiento de la planta alojativa, evitando el crecimiento por el crecimiento y priorizando la modernización de lo existente”. “Para ello, resulta fundamental aprovechar el marco normativo vigente en Canarias, como la Ley 2/2013 y los Planes de Modernización, con el fin de acelerar la renovación de los establecimientos hoteleros, no solo en términos de activos físicos, sino también en la mejora de la experiencia del cliente”, agrega.
A su juicio, en los próximos diez años Canarias debería “evolucionar hacia una planta hotelera compuesta mayoritariamente por establecimientos de cuatro y cinco estrellas, con una mayor diversificación de la oferta que permita atraer segmentos de mayor valor añadido”. “En este contexto, el tradicional modelo de “sol y playa” seguiría teniendo relevancia, pero dejaría de ser el elemento predominante o exclusivo”, indica.
No obstante, aclara que “esta transformación no puede recaer únicamente en el sector hotelero ni en la oferta complementaria, sino que requiere la implicación activa del sector público, que debe acompañar e incluso liderar el cambio mediante incentivos a la renovación, mejora de infraestructuras y el desarrollo de un marco adecuado de sostenibilidad”.

