
Los empresarios turísticos han puesto el grito en el cielo ante la decisión del Gobierno de aumentar la tasa turística en la región Ile de France, que abarca a París (Francia declara la guerra a los vuelos domésticos).
El presidente de los hoteleros de la región, Didier Chenet, denunció que “este aumento de impuestos se ha decidido a nuestras espaldas y en nuestras espaldas”.
El pasado 26 de septiembre, Valèrie Pécresse, presidenta de la región, y el ministro de Transportes, Clément Beaune, firmaron un acuerdo para obtener dinero para financiar nuevas líneas de tren de cercanías, así como un nuevo tren que se llamará Grand París Express. En el capítulo de cómo se financia esta inversión, se acordó triplicar el impuesto turístico y aumentar un impuesto de transporte que han de pagar las empresas que tengan más de once trabajadores.
Ahora, los hoteles de cinco estrellas pasarán de pagar 5 euros la noche y persona a 15 euros; los de tres estrellas pasan de 1,88 a 5,70.
La reacción de los profesionales y empresarios del sector ha sido contundente, muy especialmente porque no fueron consultados. “Con el nuevo impuesto sobre los aeropuertos anunciado recientemente, también sin consulta, que encarecerá viajar a Francia, todo el turismo paga un alto precio que debilitará su capacidad para competir”, lamentó el presidente de la patronal CAT. Lo que se hace ahora agrava sensiblemente el problema. “El nuevo aumento de la tasa turística socava la competitividad de los hoteles de París y la región, al convertir a la capital francesa en la ciudad con la tasa más alta del mundo”, dijo el empresario. Apunta también que “el turismo es el recurso de nuestros políticos para hacerse con más dinero, siempre sin escuchar a los interesados”.

