
El 7% de los trabajadores turísticos concentra el 50% de las bajas laborales en el sector, una situación que los hoteleros mallorquines identifican como un problema estructural en el sector. El presidente de la FEHM, Javier Vich, considera que “hay profesionales del absentismo”, y “es algo que nos preocupa y nos debe ocupar” (El absentismo está en niveles “tremendamente preocupantes”).
Según Diario de Mallorca, el directivo de la patronal ha lamentado que “no es admisible” normalizar esta práctica, avisando de que las consecuencias recaen directamente sobre las propias plantillas. “Al final son los compañeros que llevan muchos años en las empresas los que se quedan en plena temporada con la carga de trabajo” (Las mutuas, el aliado clave para combatir el absentismo en turismo).
Al mismo tiempo, ha advertido de que las empresas no tienen margen de reacción para cubrir estas bajas en plena temporada alta, lo que deja a los equipos con menos efectivos de los necesarios. Esta falta de capacidad para sustituir a los trabajadores ausentes agrava la presión sobre el resto de la plantilla y complica la organización del servicio en los establecimientos hoteleros.
Igualmente, ha puesto el foco en el impacto económico del absentismo. “No es sostenible que al Estado y a las empresas, este problema nos cueste 40.000 millones de euros al año, siendo el segundo gasto por debajo de las pensiones”.
Por otro lado, ha mostrado su preocupación por el crecimiento turístico que se produce fuera del sistema reglado. Ha hecho referencia a datos de Aena, informando de que en 2025 el aeropuerto de Palma registró 33,8 millones de pasajeros, un 1,5% más, mientras que las pernoctaciones hoteleras solo crecieron un 0,9%.
A su juicio, esta diferencia supone que parte de este aumento se canaliza a través de fórmulas de alojamiento difícilmente fiscalizables, como las estancias en casas de amigos, que generan problemas de control, fiscalidad, sostenibilidad de los servicios públicos y presión sobre el territorio.

