
El envejecimiento de las plantillas y el desgaste físico de las camareras de piso han llevado a los hoteleros de Baleares a abrir el debate sobre la jubilación anticipada de este colectivo. Las principales cadenas reconocen la necesidad de adaptar las condiciones laborales para garantizar el relevo generacional en una profesión esencial para el funcionamiento de los establecimientos (Las kellys reclaman jubilarse antes: “Tengo 63 años y ya no puedo más”).
“Si no hacemos atractivo el sector, un oficio que es necesario, se nos cae el castillo de naipes”, ha advertido Guillem Gelabert, de Fergus Hotels. El dato de su compañía ilustra la dimensión del problema: el 80% de las ‘kellys’ tiene más de 50 años, un 11% supera los 60 y solo seis trabajadoras son menores de 35. Por ello, ha defendido que la penosidad de esta actividad debe equipararse a la de otras profesiones que cuentan con coeficientes reductores de la edad de jubilación. También ha reclamado avances en el reconocimiento de las enfermedades profesionales.
Según Última Hora, otras grandes compañías reconocen la necesidad de adaptar las condiciones laborales a medida que envejecen las plantillas. Jaime Palau, de Iberostar, ha explicado que la cadena aplica medidas para reducir las cargas de trabajo a partir de los 60 años y, en algunos hoteles, desde los 55. Aunque ha reconocido el coste empresarial que supondría adelantar la jubilación, ha defendido que se estudie esta opción o se reduzca la carga laboral a partir de determinada edad.
Por su parte, Meliá ha extendido las mediciones de cargas a todos sus hoteles y apuesta por mejorar la evaluación mediante herramientas digitales que permitan conocer las exigencias del trabajo en distintos momentos de la temporada. La cadena también dispone de camas elevables y carros motorizados en algunos destinos (Clamor de las ‘kellys’: “Antes de los 50 muchas somos enfermas crónicas”).
La intervención más contundente ha sido la de Rodrigo Fitaroni, de MarSenses Hotels & Homes, que ha reclamado reducir el número de habitaciones asignadas y no limitar la prevención a mejorar los equipos. La cadena trabaja con una media de 10,5 habitaciones por camarera de piso y ha implantado una jornada de 32 horas para las trabajadoras de más de 58 años con al menos tres años de antigüedad.
UGT considera que el reconocimiento de la penosidad y el acceso a una jubilación en condiciones justas siguen siendo una reivindicación pendiente para las camareras de piso. Su secretario general en Baleares, José García Relucio, ha señalado que el Gobierno central ve con buenos ojos la petición, aunque ha advertido de que, si no hay avances, el sindicato tendrá que recurrir a la movilización.

