
Baleares concentra un 10,6% de viviendas turísticas y de propietarios no residentes sobre el total de su parque residencial, una proporción que supera ampliamente la media española, situada en el 3,2%. Así lo recoge el Informe Anual de 2025 del Banco de España, que sitúa al archipiélago como la comunidad con mayor peso de este tipo de inmuebles y lo relaciona con la fuerte presión que soporta su mercado de la vivienda (Baleares prohibirá nuevos pisos turísticos y endurecerá las multas).
Según apunta Última Hora, el informe pone el foco especialmente en Palma, donde los pisos turísticos ya representan el 7,6% del mercado del alquiler. No obstante, el organismo señala que esta oferta se localiza principalmente fuera del centro de la zona turística de la capital balear, ya que en esa área apenas alcanza el 0,7%.
Otro de los indicadores que refleja la singularidad del mercado balear es el protagonismo de los compradores extranjeros. Durante 2025, las adquisiciones realizadas por no residentes representaron el 23% de todas las compraventas de vivienda en las islas, un porcentaje que también multiplica por más de tres la media nacional, fijada en el 7,4%.
La presencia de compradores internacionales ha ido creciendo de forma constante en las últimas dos décadas. Según el Banco de España, el peso de estas operaciones ha aumentado en 13,3 puntos porcentuales desde 2007. A ello se suma la información difundida recientemente por el Portal Estadístico del Notariado, que sitúa en el 38,88% el porcentaje de viviendas adquiridas por extranjeros durante el último año. Los compradores alemanes encabezan esa demanda, aunque únicamente el 6,91% reside en Baleares.
El organismo supervisor vincula esta elevada demanda con el fuerte encarecimiento de la vivienda en el archipiélago. “En Baleares, el crecimiento de los precios reales de la vivienda desde 2014 ha estado impulsado por la actividad económica, el aumento de la población y la demanda turística, situándose entre los más intensos a nivel nacional”.
Como consecuencia, Baleares figura entre las comunidades donde más se ha disparado el precio de la vivienda en la última década. El importe real de compra, descontando la inflación, ha crecido un 4,7% anual entre 2014 y 2025, solo por detrás de Madrid, mientras que el alquiler aumentó un 2,8% anual entre 2014 y 2024, el mayor incremento del país. Un contexto que, según el Banco de España, convierte al archipiélago en la región con mayores dificultades para acceder a una vivienda.

