
Los turistas que estos días recorren las calles de Palma llegan divididos a la manifestación convocada contra la masificación turística. Aunque algunos consideran justificadas las protestas por el exceso de visitantes y la presión sobre la vivienda, la mayoría de los consultados defiende el papel del turismo en la economía de Mallorca y rechaza que se responsabilice al visitante de los problemas que afronta la isla.
Última Hora ha recopilado el testimonio de algunos visitantes de la isla, y la posición más contundente es la de un francés que pasa sus vacaciones en Mallorca desde hace más de una década. “Damos de comer a los mallorquines, no la entiendo”, critica (Mallorca: los antiturismo convocan nuevas protestas este verano).
Así, explica que cada año gasta dinero en hoteles, restaurantes, tiendas y otros negocios de la isla y sostiene que, aunque puedan existir problemas, “no creo que la solución sea manifestarse contra quienes vienen de vacaciones”. Además, asegura que nunca se ha sentido rechazado y destaca el trato recibido por los residentes.
Sin embargo, no todos los visitantes discrepan de las reivindicaciones. Una joven británica considera que la saturación turística también perjudica a quienes eligen Mallorca para pasar unos días de descanso. “Creo que tienen razón. Llegas a algunas playas y no puedes ni estirar la toalla. Hay demasiada gente y eso también afecta a los que venimos de vacaciones”. señala.
Entre ambas posiciones se sitúan otros turistas que comprenden el malestar social, pero advierten de las consecuencias de reducir la llegada de viajeros. Oliver, también británico, recuerda que el turismo “es el motor económico de Mallorca” y considera difícil encontrar un equilibrio entre la actividad económica y la calidad de vida de los residentes. En la misma línea, otro inglés defiende que “el visitante no debería convertirse en el enemigo”, y subraya que la mayoría viaja con intención de respetar el destino.
Pese a la repercusión de las movilizaciones, ninguno de los visitantes consultados afirma haberse planteado cancelar su viaje. Al contrario, destacan que siguen eligiendo Mallorca por sus playas, su patrimonio, la gastronomía, la seguridad y la oferta de ocio.

