
Las escuelas infantiles de Madrid se están convirtiendo en la nueva diana de los promotores de pisos turísticos. Su acceso directo desde la calle, exigencia fijada por la normativa municipal para este tipo de alojamientos ha disparado la compra de locales educativos para adaptarlos al alquiler vacacional. De hecho, en la última década, la capital ya acumula más de 3.300 comercios y centros de barrio transformados en viviendas (Madrid endurece las exigencias a los pisos turísticos y refuerza las inspecciones).
Según El País, la rápida conversión de estos centros durante los meses de verano ha desatado el malestar de las comunidades de vecinos. “Lo han hecho en un tiempo récord aprovechando el verano y sin informar a la comunidad. Estamos estudiando denunciarlo al Ayuntamiento”, señala un residente de Arganzuela tras las obras en su edificio. “No hay derecho a que donde antes había niños con un horario concreto ahora haya viviendas que probablemente terminen utilizándose para el turismo”, recalca.
El patrón se repite en varios distritos de la capital con el cierre masivo de aulas. La Escuela Infantil Kids, en Retiro, cerró tras 20 años de actividad al ser adquirida por un fondo de inversión para edificar apartamentos. De la misma forma, en la calle de los Molinos, en Tetuán, la guardería ‘Chiquitín’ dio paso a cinco alojamientos a pie de calle, un proceso que replicó poco después el bar contiguo para alimentar el mismo mercado.
El conflicto ha escalado al ámbito institucional tras la visita del ministro de Derechos Sociales y Consumo, Pablo Bustinduy, a la clausurada escuela de Retiro. Este ha calificado el movimiento de operación “especulativa” que destruye los servicios básicos en los barrios y ha exigido la aprobación urgente del real decreto sobre vivienda.
El atractivo de estas operaciones reside en su alta rentabilidad comercial. Adaptar un local comercial o educativo al uso turístico duplica los ingresos del alquiler tradicional y revaloriza el inmueble entre un 30% y un 60%. Además, la tramitación municipal mediante Declaración Responsable Urbanística agiliza los plazos sin esperas, siempre que la propiedad cumpla con los 40 metros cuadrados útiles y una fachada mínima de tres metros.
En paralelo a la explotación turística, la fórmula también nutre la compraventa rápida de viviendas. En la calle del Hierro, en Arganzuela, los inversores han transformado una guardería en cinco pisos a la venta por 300.000 euros la unidad. Tras desembolsar 880.000 euros en la compra y 325.000 en la obra, la operación reportará a los promotores un beneficio neto del 30% en pocos meses.

