
La prolongación de la acampada de la Puerta del Sol inquieta tanto a las administraciones públicas de Madrid como a los empresarios. Fuentes consultadas por Preferente admiten que existe temor a que su permanencia durante semanas termine pasando factura a la imagen turística de la capital, convertida tras años de grandes esfuerzos en un enclave turístico de primer nivel en Europa (Ayuso denuncia el vandalismo antiturista en plena Puerta del Sol).
Por ahora, la protesta no ha tenido un impacto reseñable en la actividad turística, pero sí en los negocios de las zonas aledañas. Sin embargo, la preocupación reside en que la situación se prolongue y derive en un aumento de la crispación social, un escenario que las fuentes consultadas consideran potencialmente peligroso para los intereses de la región (Los hoteleros de Madrid arremeten contra la huelga general).
La acampada, que comenzó el 26 de septiembre en el marco de las protestas por la crisis de la vivienda, ha igualado este sábado la duración de la registrada durante el 15-M, cuando los manifestantes ocuparon la plaza durante 28 días, del 15 de mayo y al 12 de junio de 2011.
La preocupación por la imagen turística de Madrid coincide con la aparición de mensajes contra los visitantes en pleno centro de la capital. Como informó Preferente, la estatua ecuestre de Carlos III, situada en la Puerta del Sol, apareció vandalizada con una pintada en la que podía leerse “Tourist go home”. El Oso y el Madroño, otro de los símbolos de la ciudad, también ha sufrido pintadas durante la acampada.

Las fuentes consultadas por Preferente lamentan que el Gobierno regional tiene las manos atadas ante la situación y cargan contra la inacción de la Delegación del Gobierno para resolverla.
La preocupación se centra especialmente en la posibilidad de que la ocupación se prolongue y termine afectando a la percepción de Madrid como destino seguro, al ser Sol uno de los enclaves más reconocibles de la capital y un punto de paso habitual para los turistas que visitan el centro.
Si los manifestantes mantienen la ocupación hasta el 11 de noviembre, fecha prevista para la huelga general por el derecho a la vivienda, la protesta alcanzaría los 46 días transcurridos desde su inicio y superaría ampliamente el precedente de 2011.

