
Ona Hotels & Apartments mantiene en el aire el futuro de Be Live. La cadena, que incorporó hace alrededor de un año seis establecimientos procedentes de Globalia, estudia ahora si esa marca continuará operando de forma independiente o si desaparecerá para integrarse plenamente bajo el paraguas de Ona (Desguace en Globalia para salvar a Air Europa).
En declaraciones a Última Hora, su consejero delegado, Nacho Barrau, explica que la empresa está evaluando ambas opciones y que ha recurrido a una consultora especializada en estrategia de marca para tomar la decisión. El resultado definirá el siguiente paso en la integración de los hoteles adquiridos.
La compra de esos activos permitió a Ona reforzar su presencia en Canarias y regresar a Marruecos, un mercado del que había salido antes de la pandemia y en el que vuelve a detectar potencial de crecimiento. Paralelamente, la compañía mantiene su hoja de ruta expansiva tras sumar diez hoteles durante 2025, la mayor incorporación anual de su historia, y sigue analizando nuevas oportunidades, también en Mallorca.
Mientras avanza ese proceso, la cadena afronta la temporada alta con previsiones muy favorables en la isla. Barrau estima una ocupación del 97% entre julio y septiembre, un nivel que permitirá aumentar la facturación alrededor de un 6% respecto al año anterior. Según explica, la mejora de los ingresos responde principalmente a una subida moderada de las tarifas apoyada en las inversiones realizadas para modernizar los establecimientos.
No obstante, el directivo admite que el mercado alemán muestra señales de debilidad. Este emisor representa aproximadamente el 35% de la clientela de Ona en Mallorca, y su comportamiento se está viendo afectado por la situación económica de Alemania. “Se está notando desde hace meses, aunque las perspectivas para este verano siguen siendo muy positivas”.
Sobre el debate en torno al impacto del turismo, el consejero delegado sostiene que el foco debe ponerse en la vivienda. “El problema no es el turista; el problema es la vivienda”, señala. También reclama más inversión en infraestructuras para reducir la congestión y preservar la competitividad del destino, advirtiendo de que las dificultades de movilidad pueden acabar influyendo en la elección de otros lugares de vacaciones.

