
Las pintadas contra el turismo han reaparecido en Palma cuando la temporada alta está a punto de comenzar, con mensajes que señalan a visitantes, promotores y hoteleros. Sin embargo, en ningún caso se pone el foco en los pisos turísticos o plataformas como Airbnb, pese a ser los principales causantes de la saturación en la isla(“Una pintada o un ataque violento pone en riesgo nuestro potencial turístico”).
Como viene publicando Preferente, el alquiler turístico pasó, entre 2015 y 2023, de 68.092 plazas legales a 160.133 ofertadas en plataformas, en una comunidad con algo más de 500.000 viviendas, lo que supone un incremento de hasta un 135% (Baleares: de 68 mil a 160 mil ‘Airbnbs’ en 8 años).
Por su parte, la estructura hotelera ha evolucionado en otro sentido. Hace doce años, alrededor del 30% de los establecimientos asociados a la FEHM eran de cuatro y cinco estrellas. En la actualidad, esa proporción se aproxima al 80%. Esta transformación ha supuesto una apuesta por la mejora de categoría y calidad, frente a la expansión desmedida en número de plazas que sí se ha registrado en el ámbito del alquiler turístico.
Los lemas han vuelto a verse en distintos puntos de la ciudad. En el Parc de Ses Estacions, una pared que ya había sufrido actos vandálicos muestra consignas como “Hotels demolició” o “Mallorca no està en venda”. Se trata de un espacio especialmente visible por el paso del Ferrocarril de Sóller, lo que multiplica el impacto de los mensajes entre residentes y visitantes.
Estas acciones se suman a otras registradas en enclaves de la Serra de Tramuntana y en el centro de Palma. El pasado verano, algunas intervenciones afectaron incluso a espacios patrimoniales como s’Hort del Rei. La proximidad del inicio de la temporada turística coincide cada año con la aparición de este tipo de consignas en diferentes municipios de la isla.

