
Un espejo en el que se deberían mirar los empresarios turísticos de las Islas. Eso es lo que representa el ibicenco Teatro Pereyra, restaurado íntegra, fiel, ardua y artesanalmente por los Matutes propietarios de la cadena hotelera Sirenis.
El Teatro Circo Pereyra fue una institución cultural que el tiempo y la desidia carcomieron sus entrañas. Abel Matutes y su hijo Pedro, presidente y director general de Sirenis y nieto y bisnieto de uno de los tres fundadores, le han vuelto a dar vida tras décadas de abandono.
Pedro Matutes ha sido el alma de la rehabilitación de este edificio cargado de historia y situado en pleno cogollo de la capital, entre Vara del Rey y la Marina Port Ibiza. La friolera de 17 años duraron las obras de reacondicionamiento del emblemático local.
El teatro ofrece hoy un espectáculo musical, artístico y gastronómico de primer nivel y se ha convertido en un atractivo más de la amplia oferta complementaria de la mayor de las Pitiusas, siempre cosmopolita y amplia.
El esfuerzo de los Matutes de Sirenis por recuperar un edificio de estas características, ajeno por completo a la actividad hotelera, es digno de destacar por cuanto los empresarios turísticos de Baleares no son muy dados a este tipo de inversiones.
Por la senda de estos Matutes deberían caminar los hoteleros de las distintas regiones españolas. Los Piñero también compraron y restauraron un cine del pueblo del que son originarios (Mula), pero son pocos los que se entregan a causas culturales y mucho menos altruistas.
A ver si cunde el ejemplo.

