Guerra entre Italia y Europa

Guerra entre Italia y Europa

Un conflicto de grandes dimensiones está dibujándose en el mundo de la aviación. O, incluso, un conflicto político entre el norte y el sur en la Unión Europea, lo cual sería aún más grave. Es un conflicto que puede dejar a la Unión Europea en el ridículo, si no opera con prudencia y claridad. Estamos ante un tema muy serio, en el que hay muchos intereses sobre la mesa, observando con atención lo que es una historia desgraciada tanto para Italia como para Europa (Italia amenaza con desoír a Bruselas y lanzar Ita).

Consiste en lo siguiente: Europa no acepta que Ita, la nueva Alitalia, vuelva a operar como Italia quiere. Le exige que reduzca su flota a cincuenta aviones, que venda el handling, el mantenimiento, se desprenda de su programa de puntos y reduzca mucho más la plantilla. O sea, le exige que encoja. El conflicto se plantea porque de forma prácticamente unánime, Italia dice que no está de acuerdo e incluso amenaza con incumplir las exigencias de Bruselas.

Realmente, Italia no tiene razón. Pero las cosas tienen muchos más matices.

Italia, efectivamente, lleva décadas incumpliendo todas las normas comunitarias en materia de libre competencia y mantiene una aerolínea ruinosa que es un atentado al sentido común. Europa debió de haber sido mucho más exigente con este desastre, plagado de irregularidades.

Sin embargo, a día de hoy, las cosas no son tan claras. Porque ahora la Comisaria de Competencia pretende recortar la capacidad de la nueva Alitalia de una manera que desvirtúa la posibilidad de que Ita pueda ser competitiva. La cuestión que Italia se plantea es ¿por qué Europa me tiene que decir que Ita tiene que tener menos de cincuenta aviones? Efectivamente, ese número es arbitrario; como lo es que no pueda tener el handling o el mantenimiento. Italia dice la verdad: Europa le está obligando a determinar la dimensión de Ita.

Pero esa es la misma arbitrariedad que ha obligado a Lufthansa a renunciar a slots en Frankfurt y Munich, como un apaño para parecer que se le limita su capacidad de recibir dinero público. O la misma que parece exigir ahora a Air France que deje derechos de vuelo en Charles de Gaulle. No es coherente, pero es hacer algo.

La cuestión de ahora en más es quién cede. Si cede Europa será un escándalo sin precedentes. Si cede Italia, las cosas serán horribles ante los sindicatos. Sin embargo, aquí hay que tener presente algo más: Italia es un poder en Europa, en Italia hay un movimiento anti-europeo que empieza a ser importante; Italia no es Grecia, no puede ser ignorada. De manera que las cosas no se pueden resolver como se ha venido haciendo tradicionalmente.

Un gran conflicto puede estar a la vuelta de la esquina.

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