La inteligencia artificial ya tiene la capacidad de hackear: los expertos advierten sobre virus generados a partir de simples comandos
El desarrollo de la inteligencia artificial continúa en constante crecimiento. Lo que antes se veía como una mera herramienta para automatizar procesos, generar contenido o diseñar imágenes artísticas, ahora comienza a revelar un aspecto mucho más preocupante.
Los investigadores en ciberseguridad han señalado que, al utilizar comandos cuidadosamente elaborados, conocidos como prompts, es factible que ciertos modelos de lenguaje generen resultados con consecuencias peligrosas, como la creación de malware o la sustracción de contraseñas.
Las técnicas de manipulación verbal sustituyen al hacking tradicional, demostrando que las IA pueden ser influenciadas sin necesidad de infringir barreras técnicas. El informe CTRL 2025 de Cato Networks, uno de los últimos informes en esta área, refleja la creciente preocupación entre los especialistas del sector tecnológico. La posibilidad de aprovechar los sistemas de inteligencia artificial a través de ingeniería de prompts ha dejado de ser una mera suposición. Lo que comenzó como una mera curiosidad técnica se ha transformado en una amenaza tangible.
Modelos como ChatGPT, DeepSeek o Claude fueron sometidos a pruebas por expertos en seguridad digital sin requerir foros clandestinos, herramientas sofisticadas ni conocimientos avanzados de programación.
Los resultados fueron alarmantes; lograron que las inteligencias artificiales generaran instrucciones completas para la creación de virus informáticos, únicamente mediante el uso de estructuras narrativas diseñadas con esmero.
Este descubrimiento ha activado las alertas, no solo por sus implicaciones actuales, sino también por lo que podría acarrear en los próximos años si no se fortalecen las medidas de control.
Modelos públicos de IA podrían ser utilizados para sustraer contraseñas y desarrollar virus. Etay Maor, estratega principal de seguridad de Cato Networks, expresó su preocupación en una entrevista. “Logramos que las IA creyeran que vivir en un mundo donde se crean virus y malware es algo positivo», afirmó, mientras describía el método que permitió a los modelos evadir sus propios filtros internos.
Esta técnica de manipulación, que explota la lógica conversacional de los asistentes virtuales, evidencia que incluso sistemas que se consideran seguros pueden resultar vulnerables a un tipo de ataque que no se fundamenta en el quebrantamiento de barreras técnicas, sino en la manipulación narrativa.
La situación actual sobrepasa otros riesgos conocidos de la inteligencia artificial, como los deepfakes o las facturas fraudulentas, que aunque son también preocupantes, no alcanzan el nivel de sofisticación ni la automatización que puede lograrse con este nuevo tipo de amenazas.
Aquí no se trata solo de reproducir una imagen o una firma, sino de crear desde cero programas capaces de robar datos, acceder a sistemas o manipular información, sin que el creador necesite escribir una sola línea de código. La accesibilidad de estas herramientas resulta alarmante.
La disponibilidad de estas herramientas plantea un creciente riesgo que demanda nuevas tácticas de protección digital – (Imagen Ilustrativa Infobae).
Una de las razones por las que esta situación es especialmente preocupante es que las herramientas están accesibles públicamente. Cualquier persona con acceso a Internet y una idea clara de sus objetivos puede utilizarlas.
La barrera de entrada para la ciberdelincuencia se ha reducido considerablemente, permitiendo que individuos sin formación técnica, con el comando adecuado, puedan crear software malicioso en cuestión de minutos.
De acuerdo con el informe de Cato Networks, este tipo de ataques impulsados por inteligencia artificial se volverán más frecuentes.
En un contexto donde la tecnología avanza a una velocidad vertiginosa, lo que ayer parecía impensable hoy se ha convertido en una realidad tangible – (Imagen Ilustrativa Infobae).
De hecho, se prevé una evolución hacia modelos diseñados específicamente para recolectar contraseñas y otra información sensible, sin que necesariamente sean herramientas creadas con esa finalidad. Esto nos obliga a reconsiderar nuestras prácticas de seguridad digital en todos los niveles.
Como medida preventiva, los especialistas sugieren implementar técnicas simples pero efectivas: evitar guardar contraseñas en lugares accesibles, borrar cookies de manera regular y utilizar gestores de contraseñas que produzcan credenciales fuertes.
Además, se prevé un incremento en los ataques de phishing, ya que la IA facilita la creación de sitios web falsos, correos electrónicos fraudulentos y documentos digitales que simulan casi a la perfección a entidades legítimas.
La inteligencia artificial, lejos de limitarse a ayudar en tareas diarias, se convierte en una herramienta con un evidente filo cortante. Si no se toman acciones oportunas, ese filo podría volverse cada vez más complicado de controlar.
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