
La pandemia ha hundido de manera preocupante el interés de los españoles por dedicarse al turismo y la hostelería. Pese a tener la posibilidad de trabajar en la industria más potente del país, el número de matriculaciones en estos grados se ha desplomado, poniendo en jaque el futuro de muchas de las empresas del país. (¿Necesitamos una facultad de Turismo?)
Según cifras del Ministerio de Universidades recogidas por El País, el curso pasado cerró con apenas 20.700 matriculados conjuntamente, 5.800 menos que en el 2015. De este dato, cerca de 18.000 eligieron Turismo. (Alerta en Mallorca: desplome inédito de matriculados en Turismo)
En este sentido, un 57,8% de las plazas ofertadas en los cuatro años de carrera se quedaron sin cubrir, ya que se registró una ocupación ínfima del 42,2%. Si lo volvemos a comparar con las cifras de hace ocho años, en aquel momento solo quedaron sin cubrir el 20% de los puestos, lo que pone de manifiesto la magnitud del problema.
El último informe anual de la Fundación Conocimiento y Desarrollo desvela que “en turismo y hostelería ha habido un descenso de más de 20 puntos en estos últimos cinco cursos, derivado de un decrecimiento de más del 25% en los matriculados respecto a 2016-2017 y, en cambio, un aumento del 1% en las plazas ofertadas”. Así culpa a la “rigidez y poca adaptabilidad a los cambios acaecidos en las preferencias y demanda del alumnado potencial universitario”.
En este sentido, el decano de turismo de la Universidad de Málaga, Antonio Guevara, se muestra preocupado por este asunto y se compromete a actuar al respecto. “Estamos en un proceso de modificación del título de Turismo que vamos a refrendar el 3 de febrero en Málaga. Tiene que adaptarse a las nuevas demandas del mercado, porque se han quedado obsoletos en estos 12 años”.
En un tono similar se ha expresado el presidente de Cehat, Jorge Marichal, considerando que “los planes de estudio se tienen que transformar. Es una industria cambiante, que se reinventa todos los días, y los perfiles y las capacidades no son los que se necesitaban hace 20 años. A su juicio, “no solo hay que modernizar los planes, sino que haya continuación. Se echa de menos la formación dual, que da muchos éxitos en Alemania, en este tipo de carreras profesionalizantes”.

