
El mercado del alquiler vacacional auspiciado el desplazamiento del arrendamiento residencial y de larga duración en Baleares. Un estudio de la UIB revela que casi dos de cada cinco viviendas de la oferta inmobiliaria del archipiélago entre 2015 y 2021 es de alquiler turístico (Así atrae Airbnb “turismo de calidad”).
El equipo de estudio, formado por Rafel Crespí, Eduard Alonso y José Javier Ramasco del IFISC, tiene un corpus de 289.000 anuncios recopilados entre 2015 y 2021, según asegura Diario de Mallorca.
“El 15% son de alquiler; el 37 de alquiler vacacional, es decir, casi dos de cada cinco, y el 45 de compraventa”, comenta el catedrático de Organización de Empresas de la UIB Rafel Crespí, quien agrega tenerlos a “todos geolocalizados”.
“Hemos comprado datos de Idealista y de Airbnb desde 2015 hasta 2021. Tenemos cada piso y cada casa que han salido anunciados en estas plataformas en modalidad de alquiler de larga duración, alquiler vacacional y anuncios de compraventa”, aseguran.
Los gobernantes han estimulado este tipo de formato desde hace siete años, hasta el punto de que la oferta de alojamientos turístico desde entonces se ha disparado más del 30 por ciento, en abrumadora parte por la nueva cantidad de viviendas que han pasado del mercado residencial al vacacional.
El resultado de que una cifra similar de sumar una oferta que a la hotelería le llevó 60 años incorporar al mercado ha sido un súbito encarecimiento de la vivienda, una creciente sensación de masificación, un incremento de los atascos ante el auge de los coches de alquiler, y un empeoramiento de convivencia en los barrios, unido a una desnaturalización de los cascos históricos.

