
Temor en el sector turístico ante la posibilidad de que la nueva ley de vivienda que se está preparando desde el Gobierno, dispare, aún más si cabe, el crecimiento de una de sus grandes lacras, el alquiler vacacional. (El desmadre de las viviendas turísticas, en cifras)
El estudio ReviTUR, elaborado por Exceltur, sostiene que “la conversión de viviendas en alojamientos turísticos puede verse impulsada de forma contraproducente por algunas de las medidas contenidas en el borrador actual”. El problema principal reside en el establecimientos de límites máximos en los precios del alquiler tradicional de los barrios más tensionados de las ciudades, que son dónde se localiza un mayor volumen de VUT.
El informe expone que esta medida “puede, paradójicamente, incrementar sustancialmente el diferencial de rentabilidad en favor del alquiler turístico”. Esto generaría “una mayor salida del stock de vivienda dedicado a la residencia permanente de habitantes en esos barrios, si se deja sin ordenar apropiadamente”. (Ciudades españolas convertidas en parques temáticos: las cifras asustan)
Para que se hagan una idea, actualmente, la renta final del primero puede llegar a ascender a los 19.737 euros anuales, excluyendo impuestos, mientras que la del segundo apenas superaría los 10.000 euros. Así, de cumplirse todas estas sospechas, se podría producir un peligroso trasvase del residencial al vacacional, ya que muchos arrendadores se han dado cuenta y han cambiado de modelo.
Más de 73.000 nuevas plazas en nueve meses
Y los datos así lo avalan. En el tercer trimestre de 2022, se ha visto un aumento del 33,8% de plazas en VUT en las principales ciudades españolas con respecto al último trimestre de 2021. En tan sólo nueve meses, la oferta de se ha incrementado en 73.894 plazas, acentuándose en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga.
Un crecimiento descontrolado que no va en línea con la políticas que han expuesto numerosos gobiernos para luchar contra la odiosa masificación y los conflictos de convivencia vecinal que generan las VUT. Por ello, desde Exceltur ven “más necesario que nunca profundizar y actualizar las implicaciones sobre el modelo turístico, y el modelo de ciudad y la calidad de vida de sus residentes”.
Todo ello, “de cara a propiciar un marco normativo estable que, por un lado, garantice el adecuado equilibrio entre la dimensión de la oferta de alojamiento turístico y la preservación de la calidad de vida de los residentes en las zonas turísticas y, por otro, promueva las tipologías de mayor contribución socioeconómica, plasmada en valor añadido, empleo e ingresos para la sociedad local y sus administraciones públicas”.

